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Proyecto I – Formalización de proyecto

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Proyecto I – Formalización de proyecto

Un ciclo de libros Este proyecto toma forma a través de una serie de libros-objeto conectados entre sí, que funcionan como un…
Un ciclo de libros Este proyecto toma forma a través de una serie de libros-objeto conectados entre sí, que…

Un ciclo de libros

Este proyecto toma forma a través de una serie de libros-objeto conectados entre sí, que funcionan como un conjunto simbólico de mis propios procesos creativos trabajando juntos. Cada libro se relaciona con una parte del ciclo —caos, curiosidad, exploración, transformación, conocimiento y nuevo caos— entendidas no como etapas fijas ni ordenadas, sino como estados que aparecen, se mezclan, vuelven a surgir y se influyen entre sí.

El trabajo se ha desarrollado desde una manera de hacer muy ligada al gesto y a la materia: pensar con las manos, probar, equivocarse, volver atrás y cambiar de rumbo cuando algo no hace “click”. Los libros no nacen de una idea cerrada desde el inicio, sino que se han ido construyendo a medida que avanzaba el proceso, dejando que el sentido aparezca a través de los materiales, las estructuras y la relación que se genera entre las distintas piezas.

Caos

El libro-objeto Caos adopta el formato de un libro túnel construido a partir de capas de papel de distintos colores recortadas en formas orgánicas. Los materiales son intencionadamente frágiles y flexibles, de modo que las capas pueden engancharse entre sí, superponerse o desordenarse con facilidad, generando una sensación de inestabilidad y falta de control.

En la parte frontal, una rejilla realizada con hilo negro añade una capa más de dificultad, como si acceder al interior del libro implicara atravesar o desenredar un obstáculo. Aunque los colores siguen el orden del círculo cromático, este orden no se percibe de forma clara a primera vista: queda parcialmente oculto por la superposición de formas, los recortes irregulares y la acumulación de capas. El libro plantea así un estado de caos activo y complejo, donde el orden existe, pero no se presenta de manera evidente ni accesible.

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Nuevo Caos

El libro-objeto Nuevo Caos se presenta como la continuación de Caos, compartiendo el mismo lomo pero con una estructura más estable. Se trata de un libro de páginas encuadernadas de forma convencional, donde los colores se repiten siguiendo el orden del círculo cromático, esta vez sobre un papel más resistente.

En cada página, un recorte rectangular central se va haciendo más pequeño, generando una sensación de avance hacia el interior del libro. Las páginas permanecen en blanco y presentan ausencias: fragmentos que faltan y un vacío central que se repite a lo largo del libro Aunque el conjunto parece más ordenado, este nuevo caos sigue siendo incierto: un espacio disponible, incompleto, que no se cierra, sino que queda abierto a nuevas acciones o lecturas.

Curiosidad

El libro-objeto Curiosidad tiene un formato más pequeño (A5) y una estructura que no se abre de manera intuitiva. A partir de una sola hoja de papel plegada, el libro exige ser manipulado para poder desplegarse por completo y revelar su forma total. Solo al abrirlo del todo aparece el formato A3, de modo que la obra se deja ver únicamente si quien la observa se detiene, prueba y explora.

Cada una de sus secciones propone un gesto de curiosidad distinto. En la primera, un volvelle gira sobre un dibujo de Daumier y, al activarse, va mostrando diferentes pinturas, como si un grupo de críticos observara y comparara obras de distintos movimientos artísticos. Junto a él, una forma circular de carácter decorativo funciona como contrapunto visual, reforzando la idea de repetición, ritmo y mirada en movimiento.

En la siguiente sección, una polilla construida a partir de tiras de papel entrelazadas se encuentra con su doble al abrir la hoja: ambas surgen de la mezcla de dos imágenes originales, generando nuevas formas a partir de fragmentos compartidos. Más adelante, una ventana de papel celofán rojo cubre un hueco lleno de ojos; al abrirla, aparece el ojo de un pez, desplazando la mirada hacia otra forma de ver. Elementos decorativos como un ojo rojo entrelazado refuerzan esta insistencia visual.

El libro se cierra con dos propuestas complementarias: por un lado, una pequeña estructura móvil, cercana al pop-up, que permite interactuar y jugar con distintas expresiones de la mirada; por otro, un dibujo de un rostro al que le falta un ojo, que puede intercambiarse, modificando ligeramente la expresión de la cara. En conjunto, el libro plantea la curiosidad como una acción activa: tocar, girar, abrir, intercambiar, mirar y volver a mirar para descubrir lo que no se muestra a primera vista.

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Exploración

El libro-objeto Exploración adopta la estructura de un Zhen Xian Bao, un objeto de origen cercano al origami que se despliega en múltiples direcciones y permite contener diversos compartimentos en su interior. A simple vista puede parecer una forma cerrada y compacta, pero solo al manipularlo y abrirlo van apareciendo nuevas capas y espacios ocultos.

En cada uno de estos compartimentos se esconde un collage diferente. Las imágenes no incluyen texto ni indicaciones, de manera que no proponen un significado cerrado. Para descubrirlos es necesario abrir, girar y explorar el objeto, aceptando que el sentido no aparece de inmediato. Cada collage funciona como un hallazgo: algo que se encuentra antes de ser comprendido.

El libro plantea la exploración como una experiencia activa y personal. Del mismo modo que ocurre al descubrir un territorio desconocido, primero es necesario explorar y solo después otorgar significado a lo encontrado. Lo que estas imágenes sugieren puede variar de una persona a otra, y ese desplazamiento forma parte esencial de la obra.

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Transformación

El libro-objeto Transformación tiene formato A5 y adopta la estructura de un star book, una encuadernación que permite que el libro se abra completamente y forme una figura circular en forma de estrella, capaz de sostenerse por sí misma. Cerrado, el objeto se presenta como un libro aparentemente convencional; al desplegarlo, su forma cambia por completo.

En el interior, el fondo está compuesto por fotografías en súper macro de alas de polillas, que envuelven toda la estructura. En la parte frontal, una de las hojas más cortas funciona como un marco abierto que deja ver ese fondo. De este marco cuelgan, mediante hilo, imágenes de mariposas y polillas que parecen flotar en el espacio, suspendidas delante de las alas ampliadas.

El simbolismo de la mariposa y la polilla remite directamente a la idea de transformación. El propio libro acompaña este gesto: pasa de ser un objeto cerrado y estable a convertirse, al abrirse, en una especie de jardín de mariposas. La transformación no ocurre solo en las imágenes, sino en la forma del libro y en la experiencia de quien lo manipula.

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Conocimiento

El libro-objeto Conocimiento tiene formato A5 y adopta la estructura de un flag book, una encuadernación que se despliega de manera horizontal y requiere abrirse por completo para poder verse en toda su extensión. Cerrado, el libro muestra solo fragmentos; es al estirarlo cuando la obra se revela como un conjunto.

El lomo tiene forma de acordeón, y a cada uno de sus pliegues se unen las páginas o “banderas” por ambos lados. En una de las caras, las banderas son de colores y siguen el orden del círculo cromático; en la otra, cada una contiene un fragmento de un plano arquitectónico. Estos fragmentos solo se comprenden al abrir el libro por completo, cuando las partes se alinean y el plano puede leerse como un todo.

Inspirado en los libros-juego de Bruno Munari y en planos arquitectónicos, este libro plantea el conocimiento como algo que se despliega y se construye a partir de la relación entre partes. Al abrirse y estirarse, el libro genera una sensación de movimiento y expansión, sugiriendo que el conocimiento no es fijo ni inmediato, sino algo que se activa, se recorre y se aprende en el proceso.

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Propuesta de exposición

La obra se concibe para ser vista y manipulada, por lo que su exposición requiere un espacio que permita una relación cercana y directa con el público. Se propone una sala de exposición pequeña e íntima, como una galería o una sala cultural de un ayuntamiento, donde el número de personas en el espacio sea reducido y permita que todas puedan observar y manipular los libros con calma y al mismo tiempo.

El proyecto no está pensado como una exposición permanente, ya que su propia naturaleza es procesual y efímera. Los libros están hechos para abrirse, tocarse, desplegarse y explorarse, y no para ser preservados de forma prolongada tras una vitrina. La exposición se plantea, por tanto, como una experiencia temporal, centrada en el uso y la interacción más que en la conservación del objeto.

Los distintos libros que componen el proyecto pueden presentarse unidos o separados gracias a un sistema de imanes integrados en la encuadernación, lo que permite reorganizar el conjunto con facilidad y adaptarlo al espacio expositivo sin necesidad de elementos adicionales. Esta flexibilidad refuerza la idea de ciclo y de procesos conectados, pero no fijos.

La exposición está pensada para un público amplio y diverso, incluyendo niños y jóvenes de centros educativos, a quienes se invita a interactuar con las piezas y a compartir sus propias lecturas e impresiones sobre cada sección del ciclo. La obra no busca transmitir un significado cerrado, sino abrir un espacio de curiosidad, exploración y diálogo a partir de la experiencia directa con los libros.

Ficha técnica del proyecto
Carla Miralles, Un ciclo de libros, 2026.
Técnica: libros-objeto, collage, fotografía, encuadernación artesanal, técnicas mixtas

Se adjunta dossier completo del proyecto en PDF.

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Reto 3 – Mi camino: reflexión metodológica.

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Reto 3 – Mi camino: reflexión metodológica.

Mi forma de trabajar no parte de un método lineal ni de un plan definido. Para mí, el proceso se parece más a un ciclo interno que vuelve una y otra vez: caos → curiosidad → exploración → transformación → conocimiento → caos. No es un camino recto, sino un movimiento constante entre ideas, sensaciones y nuevas preguntas. Algo que leo me lleva a otra cosa, eso me hace pensar en otra, y así la idea inicial va cambiando sin…
Mi forma de trabajar no parte de un método lineal ni de un plan definido. Para mí, el proceso…

Mi forma de trabajar no parte de un método lineal ni de un plan definido. Para mí, el proceso se parece más a un ciclo interno que vuelve una y otra vez: caos → curiosidad → exploración → transformación → conocimiento → caos. No es un camino recto, sino un movimiento constante entre ideas, sensaciones y nuevas preguntas. Algo que leo me lleva a otra cosa, eso me hace pensar en otra, y así la idea inicial va cambiando sin que yo lo fuerce.

La curiosidad es lo que me mueve. Investigo hacia afuera, a través de lecturas, referentes, materiales, técnicas, etc. pero también hacia adentro. Mi investigación interna es igual de importante: entender qué me provoca una idea, de dónde viene, qué emoción hay detrás. A veces el proyecto avanza porque yo he entendido algo nuevo, no porque haya encontrado una información externa concreta.

Cuando estoy trabajando en un proyecto, las decisiones me suelen llegar como un eureka, un clic inesperado. Puede aparecer en el tren, doblando un papel o leyendo algo que ni siquiera está relacionado. No puedo forzar ese momento, pero sí que lo reconozco cuando llega. Ese clic es lo que me ayuda a avanzar, y mi camino se construye siguiéndolo.

Al ver a los artistas de Grid Spinoza, me sentí identificada en varios puntos. De Mireia Sallarès me resonó su manera de empezar desde lo vivido y aceptar que la primera fase es caótica. También comparto su visión del error como algo fértil. De Dora García me quedo con la lectura e investigación como motores, y con la idea de empezar desde un “¿qué pasaría si…?”, algo que yo también hago al tratar de imaginar los escenarios posibles. Me tranquiliza su visión de la investigación como algo que no siempre necesita llegar a conclusiones, sino contar bien una historia. Con Roc Parés conecté en su manera sincera de hablar del riesgo y el fracaso. Me gusta su idea de que un proyecto puede no funcionar y aun así formar parte del camino, porque muchas veces es así como descubro algo que no había visto en un principio, o que había algo en lo que mi intuición tenia razón y por qué.

Pensando en mi proyecto, estoy construyendo un libro-objeto que nace de mi ciclo de caos-curiosidad. Para encontrar su forma estoy probando diferentes estructuras: dos-à-dos, 6-folds, túnel, acordeón… He hecho prototipos con papel simple para sentir cómo se abre, cómo se pliega, qué funciona y qué no. No sabía al principio cuál era la estructura adecuada; el camino se abrió solo cuando algunas opciones me hicieron clic. Ahora estoy eligiendo cada estructura según la palabra del ciclo: ¿qué forma puede representar el caos sin ser desordenada? ¿Cuál fomenta la curiosidad? ¿Cómo se vería la transformación si pudiera verla? ¿y el conocimiento? ¿cómo hago que el espectador se sienta animado a explorar?

Sé que el contenido será principalmente visual: dibujos, texturas, capas de color. La imagen me llega antes que la palabra, así que creo que este es el mejor camino. Quiero que cada parte del libro dialogue con una parte de mi proceso interno.

La experimentación será lo que al final me ayude a tomar las decisiones. Sin probar, fallar y repetir, no sabría qué camino tomar. En mi caso, el error y el azar abren caminos que yo sola no vería, y en cambio el tiempo me sirve para no desviarme demasiado y no eternizarme en una duda o idea.

Para avanzar necesito tiempo, paciencia, hacerme preguntas, escribir ideas y, sobre todo, meter las manos en los materiales: papeles de distintos gramajes, cartón, papel de seda, pegamento, hilo, acuarelas, lápices, tijeras, cúter… Y para documentar uso mi cámara, mi cuaderno y a veces Photoshop para preparar bocetos o escalar imágenes.

Mi camino no es rígido y sé que puede cambiar mientras trabajo. Pero ahora mismo, este proceso curioso, intuitivo, experimental y lleno de pequeños clics, es el que mejor acompaña mi manera de crear. quisiera poder mirar atrás y ver qué partes funcionaron y cuáles evolucionaron conmigo.

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